Una Estrategia Básica para Principiantes en el Holdem
Por Lou Krieger
Como la popularidad del póker sigue creciendo por todo el mundo, los jugadores “caseros” con experienca y los novatos siguen entrando en las mesas de póker y pidiendo que les den cartas. Aunque es algo nuevo y excitante, jugar al póker en un casino puede resultar algo confuso al principio, y los nuevos jugadores suelen tener montones de preguntas. Esto es especialmente cierto y bastante comprensible cuando un novato juega al Holdem por primera vez, ya que los jugadores “caseros” experimentados suelen estar más familiarizados con el draw póker de 5 cartas.
Algunos recién llegados creen que lo saben todo. Otros hacen montones de preguntas, sobre todo si intentan aprender a jugar bien al holdem. En lugar de sentarse sin más y pagar para que les den clases sobre la mesa, muchos principiantes (en un intento de acerar su propio proceso de aprendizaje) leen libros y utilizan software informático para aprender los principios básicos, antes de intentar entrar en acción jugando en vivo.
Ciertos novatos han leído tanto sobre póker, que algunas de sus preguntas son de lo más sofisticado. Mientras que estos jugadores son más bien la excepción, por lo general es fácil determinar lo que saben porque sus preguntas pretenden obtener información de manera jerárquica, para poder aprender lo que es más importante y cómo aplicar esos conocimientos en el fragor del combate. Los jugadores que no han leído mucho sobre el juego o que ni siquiera han pensado en él, suelen soltar sus preguntas de forma anárquica; algunas son importantes, mientras que otras van de triviales a completamente insignificantes.
Hacedme callar sólamente si nunca habéis oído algo así: “Yo tenía A-K y subí la apuesta. El dealer (el que reparte las cartas) destapó tres cartas pequeñas, sin conexión entre ellas y de distintos palos. Un jugador apostó y otro vio la apuesta. ¿Que debería haber hecho?” Seguro que habéis escuchado esta cantinela incluso de jugadores experimentados. La gran pregunta sobre parejas es también muy popular. “Subí la apuesta con Q-Q, pero otro jugador apostó por tercera vez. El flop era malísimo. ¿Qué debería hacer: pasar y ver la apuesta, foldear/dejar de apostar, o pasar con la intención de subir?
¿Que debería hacer, realmente? Si eres novato en el póker de casino, novato en el póker en general, sólo estás aprendiendo a jugar al Texas Holdem o incluso si resulta que eres un jugador experimentado y estas preguntas te vienen a veces a la cabeza, aquí tienes algunas pautas a considerar cuando te enfrentes a decisiones aparentemente inquietantes.
Aritmética básica: no puedes escapar de ella. Muchas de las elecciones que tienes que hacer en holdem están basadas en los números. No importa cómo la llames: siempre tendrás que contestar a la Pregunta Básica. ¿Están las odds en contra de que mi mano compense el dinero del bote, o el dinero que me imagino que habrá en el bote al final de la mano?” Si conoces la respuesta a esta pregunta, estarás en el buen camino para resolver muchos de los dilemas que te encontrarás sobre la mesa de póker.
Si, por ejemplo, las odds están 2-a-1 contra tu mano pero el bote se paga a tres dólares por cada dólar, debes invertir para intentar coger la carta ganadora; merece la pena ver la apuesta. De hecho, si crees que vas a conseguir más de dos dólares por cada pavo que apuestes en esa ronda particular, merece la pena apostar sobre tu draw (proyecto de mano) de forma agresiva. Si juegas heads-up (uno contra uno) pero hay ya suficiente dinero en el bote, de manera que parece que obtendrás más de 2-a-1 en futuras inversiones, intenta completar tu draw (proyecto) de la forma más barata posible (teniendo en cuenta todas las demás consideraciones), pasando y viendo la apuesta, o mejor aún, consiguiendo una carta gratis.
Si la relación entre las odds contra ganar tu mano y el bote fueran distintas, y calcularas que vas a ganar la mano sólo en uno de cada cuatro intentos, sería mejor que no vieras la apuesta si parece que el bote sólo te va a dar una ganancia de 2-a-1 por tu dinero.
Un rasgo muy reconfortante del hold´em es que las situaciones se suelen repetir con frecuencia; puedes, sencillamente, memorizar las odds que hay en contra de que obtengas la carta que necesites en ciertas situaciones, compararlas con las pot odds... Y la respuesta resultará obvia. Sólo salvaremos de esta regla las ocasiones en las que merece la pena apostar o incluso subir, cuando la relación entre las pot odds y las odds contra que ganes tu mano no se justifique aritméticamente hablando, pero crees que hay una buena oportunidad para apostar o subir porque tu contrincante foldeará/renunciará.
No te preocupes si te cuesta contar el bote. No tienes que ser tan preciso; un cálculo aproximado suele ser suficiente. Pero cuando lo cuentes, asegúrate de considerar cuántas apuestas adicionales puedes ganar a aquellos contrincantes que probablemente verán la apuesta si completas tu mano.
Por ejemplo, si te reparten una pareja antes del flop, tendrás un 12 por ciento de oportunidades de hacer un set (un trío con pareja en la mano y una carta en la mesa) en el flop. Las odds contra que aparezca el set en el flop son de 7,5-a-1.
Cuenta a tus contrincantes: cuantos más jugadores haya en el bote, más directamente tendrás que jugar. Si llevas A-K y el flop está compuesto de tres cartas sin valor, ¿qué debes hacer? La respuesta depende, en parte al menos, del número de contrincantes a los que te enfrentes. Si el flop no te sirvió para tu mano pero hay siete jugadores activos más, puedes estar seguro de que el flop le servirá a alguien. Si hay una apuesta y alguien la ve, piensa en esto: para ganar, tiene que salir un as o un rey en el turno del river, y esa carta no puede ya dar a tus contrincantes doble pareja (o algo mejor).
¿Cómo sabes si te estás enfrentando a una doble pareja? Mira el flop. Si el flop es de 10-9-7 o J-10-9, hay más oportunidades de doble pareja que con un flop de J-6-3. ¿Por qué? La mayoría de los jugadores verán una apuesta con cartas conectadas o cartas con un pequeño hueco, muchas más veces de lo que lo harían con una mano desastrosa como J-6, J-3 o 6-3.
Jugando contra sólo uno o dos contrincantes, tu A-K puede ser la mejor mano independientemente de si el flop te ayuda o no. Pero si te juegas el borte contra más de dos contrincantes, tendrás que tener mucho cuidado. Con muchos oponentes, cualquier flop que no te sirva probablemente le servirá a otro. Cuando eso ocurre, “fit o fold” (si no te sirve, foldea/renuncia) suele ser la mejor decisión. Si necesitas una cifra concreta, el punto de ruptura suele ser dos o tres. Dos o menos contrincantes y tendrás una oportunidad decente de ganar, incluso cuando cartas altas como A-K no mejoren. Contra tres contrincantes o más, tus oportunidades irán disminuyendo de manera progresiva (de pocas a ninguna) en base al número de oponentes que pretendan el bote.
Cuantos más contrincantes haya, menos faroles podrás hacer. Es casi imposible hacer faroles contra siete jugadores, y es de idiotas siquiera intentarlo. Después de todo, el flop que no te sirvió probablemente le sirviera a uno o dos de ellos, y ésos serán los que vean tu apuesta. Pero si te enfrentas sólo a uno o dos jugadores, podrías quedarte con el bote el suficiente número de veces como para que te merezca la pena un farol propicio.
¿Cuál es Tu Posición? La vida es mucho más fácil cuando estás en una de las últimas posiciones, o eres el último en hablar. Después de todo, cuando tus contrincantes hayan hablado sabrás lo que costará ver la siguiente carta. Si nadie apuesta y eres el último en hablar, podrás incluso verla gratis. Si te enfrentas a sólo uno o dos contrincantes, puedes apostar y con eso podría ser suficiente para que ganes el bote ahí mismo. Cuando eres el primero en hablar o estás en una de las primeras posiciones, sueles necesitar una mano fuerte para hacer algo. Y no podrás saber con seguridad cómo son las manos de tus contrincantes (reales o en proyecto) si no dispones de algo de información.
¿Cómo son Mis Contrincantes? No hay nada como conocer a los oponentes. Si juegas contra un faroleador habitual y llevas cualquier mano (aunque sea una jugada pobre, como second pair), tendrás que ver su apuesta cuando la realice. Aunque él vaya a conseguir su parte de buenas manos, lo mismo que el siguiente jugador, al final saldrás ganando si ves sus apuestas las veces suficientes como para pillarle en sus (demasiado) frecuentes faroles.
Siempre que tengas una buena mano, y el faroleador habitual apueste, es obligatorio subir su apuesta. Lo ideal sería para ti jugar con él heads-up, ya que puede que ni siquiera lleve una mano propiamente dicha. Después de todo, tu subida puede hacer que otros contrincantes fold/renuncien, y eso siempre es bueno; especialmente si en cualquier otro caso hubieran visto la apuesta, hubieran tenido suerte y te hubieran superado. Mientras que el mundo está lleno de jugadores de póker que se aferran a manos débiles, con la esperanza de conseguir una carta milagrosa si eso sólo les cuesta una simple y solitaria apuesta, ese porcentaje disminuye drásticamente cuando tienen que ver dos apuestas en frío y llevan una mano de echarse a llorar.

